
El aislamiento obligatorio preventivo que se vive en el mundo entero por causa de la pandemia provocada por el COVID-19 ha cambiado totalmente nuestras rutinas diarias y nuestra forma de ver el mundo. Pero no todo es negativo, porque el planeta está respirando con la disminución de la contaminación y, además, estamos aprendido a preocuparnos menos por el consumismo desmedido y más por lo esencial y lo importante: la salud, la alimentación y la familia. Sabemos que no es fácil y que muchas de nuestras familias están atravesando por una crisis sin precedentes por la falta de recursos económicos que garanticen la supervivencia, cayendo así en la desesperación y el estrés desmedido. Por lo anterior, presentamos una serie de recomendaciones y sugerencias que nos pueden ayudar como padres a convertir esta crisis en una oportunidad de crecimiento personal y familiar:
1. Establecer horarios y definir rutinas en común acuerdo con todos los miembros del hogar, especialmente con los hijos.
2. Lograr que todos los miembros de la familia mantengan la mayor parte del tiempo ocupados con diferentes actividades que involucren asuntos personales (estudio, trabajo o aficiones de cada uno), actividades familiares, actividades lúdicas, descanso e incluso responsabilidades en la casa para todos.
3. Limitar el uso de pantallas (televisión, celular, computador, etc.) en programas y espacios virtuales que no aportan nada al crecimiento personal. Si es una persona muy sensible, evitar los noticieros.
4. Fomentar el diálogo para entender la importancia de las medidas restrictivas, valorar el trabajo del personal médico, valorar el trabajo de las autoridades municipales, comprender las situaciones de otras personas y familias y, principalmente, mantener una actitud positiva frente a la evolución de la crisis.
5. Aprovechar este espacio de acercamiento en casa para conocer más las habilidades, las debilidades, las fortalezas y las ideas de cada uno de los miembros de la familia, especialmente de los hijos.
6. Mantener al máximo una actitud de empatía (ponerse en el lugar del otro), entendiendo que los hijos no tienen la culpa de la crisis y también son víctimas de una situación que debe ser manejada en familia.
7. Mantener una actitud tolerante para evitar al máximo los conflictos, las peleas e incluso el maltrato. En caso de estrés y desesperación, pedir ayuda.
8. Mantener en contacto con los demás familiares y amigos.
Cuando los niños y adolescentes terminen sus vacaciones e inicien actividades académicas virtuales:
1. Establecer horarios para levantarse e iniciar las actividades académicas como si asistieran presencialmente a la Institución, de acuerdo con las indicaciones de las Directivas y Maestros.
2. Apoyar asertivamente al estudiante en sus tareas académicas, es decir, vigilar que cumpla las obligaciones y ayudarle en lo estrictamente necesario, pues son ellos quienes deben asumir la responsabilidad.
3. Evitar asignarle otras tareas en los momentos que debe realizar las actividades académicas según los horarios acordados.
4. Evitar las distracciones durante el desarrollo de las actividades académicas.
5. Dialogar con ellos para que asuman sus responsabilidades porque el año escolar seguirá avanzando y el objetivo principal es aprobar el grado.
6. Consultar a los Maestros y a la Institución cuando sea estrictamente necesario.
Pronto regresaremos a nuestras actividades cotidianas, pero fortalecidos...





