
Niños y niñas de transición llegaron a nuestra institución con mucha expectativa, con sus propios saberes,con su dulce sonrisa, fueron brillando. Y mi expectativa fue mayor porque aprendí a conocerlos, a disfrutar cada día de sus ocurrencias y que ustedes se emocionaran en aprender algo nuevo. Sólo quiero que sigan viviendo su niñez y que no dejen de sonreir. Los llevaré siempre en mi corazón.
Desde lo más profundo de mi corazón, Zoraida Ramos










