A causa de la pandemia, desde el 2019 no teníamos día de cometas en nuestra institución. Fue así como el miércoles 24 y el jueves 25 de agosto tuvimos tres momentos en la que chicos y grandes compartimos, nos divertimos y nos unimos para elevar las cometas con más deseos que éxitos porque no hubo mucho viento. Muchas gracias a todos los que hicieron que este día fuera especial.
Las directivas de la institución programaron las tres jornadas de cometas optando por utilizar las zonas verdes posteriores al colegio, para lo cual fue necesario solicitar a los dueños de las cabezas de ganado que las recogieran a comienzos de semana y así garantizar la seguridad de todos.
También a comienzos de semana nuestro querido colaborador y funcionario Fredy Orlando Rico se puso en la tarea de podar y despejar la zona en la que se ubicarían los niños y los jóvenes, ya que el pasto y la maleza estaban muy altos.
El miércoles en la mañana fue la primera jornada para los niños de transición, primero y segundo y el jueves los niños de tercero, cuarto y quinto, todos ellos acompañados con los padres y madres convirtiéndose así en un momento de unión familiar. El jueves en la tarde se realizó la jornada con bachillerato, pero al igual que en la mañana el viento fue escaso aunque las risas, los juegos y los momentos especiales abundantes.
Como en toda jornada de cometas no faltó la cometa casera que quedó muy pesada y no voló, la cometa en palitos de balso que se partieron, las cometas perdidas, las pitas totalmente enredadas, el niño que tenía cometa y no quería elevarla, el que quería elevarla y no había viento, el papá más animado con la cometa que el niño, el estudiantes que aprovechó para correr y jugar o el que simplemente se quedó sentado tomando el aire o conversando con otros. De destacar, el estudiante que hizo una cometa espectacular con la bandera y el escudo del colegio. Y como nota triste, los niños de primaria que se quedaron en la puerta esperando que llegaran sus padres, pero no lo hicieron porque estaban trabajando y no podían.
El toque refrescante estuvo a cargo de la Asociación de Padres de familia quienes en cabeza de las señoras Marcela Olmos y Gladys Florián organizaron un sistema de bonos y con los fondos le entregaron a cada estudiante un helado, paleta o vasito y una bolsa de agua. Además, con los bonos rifaron dos juegos de vasos y una sanduchera eléctrica como reconocimiento a la colaboración por los bonos.
Muchas gracias al señor William Caro encargado del ganado, muchas gracias a don Fredy por alistar el terreno y por ese compromiso con los niños, muchas gracias a la Asociación de Padres de Familia, muchas gracias a las familias y muchas gracias a todos los docentes por el compromiso, la dedicación y el acompañamiento en estos momentos tan especiales.





